Cigalas, portugueses, bandurrias y cámaras

Todo comenzó en un evento organizado en Pontevedra por Pontejabón.

Allí conocí a un cámara de televisión. Hablando de que me encantaría trabajar en tele o radio, en donde ya había realizado algunos pinitos, y dado mi curriculum, me invitó a realizar alguna colaboración con ellos, puesto que abrían nueva antena en Pontevedra y querían llenar de contenidos la cadena.

Al día siguiente quedamos y, después de una breve reunión, me invitó a que viese cómo trabajaban el viernes en la fiesta de la cigala…

Muy puntual, yo a las 10 allí estaba. Bueno en realidad… ya estaba a menos cuarto, de la emoción ¡y expectación! Y es que habíamos quedado una hora antes para que me pudiesen dar primero una clase teórica ¡Qué ganas le tenía!

Resulta que mis compañeros se quedan dormidos porque habían estado grabando un programa en una fiesta la noche anterior hasta las 6 de la mañana.
Bien. ¿Y ahora yo qué hago? ¿¿Me  voy a la playa que está a un paso??

Me dicen mis compañero, ya despiertos,  que pregunte a la gente que había allí si ya sabían los horarios de los actos… Respuesta negativa, nadie sabía.

Entonces, me pongo a entrevistar a uno que estaba descargando cajas de un camión… Me puse a grabarme con el móvil y me metí en el papel, entrando en acción:

“Estamos aquí en la fiesta de la cigala, en Marín, aún no ha llegado nadie de la organización, están montando la carpa…” Decía yo a mi cámara.

-Aquí tenemos a don.. ¿cómo se llama usted?
-Eu chámome Manuel.

…A don Manuel, que viene a descargar el pulpo. Pero… ¿cómo hay pulpo en una fiesta de la cigala? ¡Nunca lo había visto! Bueno en realidad nunca había visto una fiesta de la cigala jaja.
-¿Y de dónde viene este pulpo?
-Non sei, eu veño de Campañó.

-¿¿¿De Campañó??? ¡¡Mi pueblo!! Viva Campañó, ¡¡¡este magnífico pulpo de Campañó!!! jajawpid-picsart_1407618615384.jpg

Seguí curioseando por los puestos y me di cuenta de que aquello de hacer de reportera me gustaba mucho. Coger y ver cosas, leer cartelitos que es mi afición, curiosear, preguntar a la gente qué era cada cosa, miel de no sé qué flor, jabón de aloe vera, jabón de leche de burra…

 

Y luego… Mis amigos los portugueses. Estaban en un stand todo lleno de barcas.  ¡Qué gracia! Me empezaron a hablar y me hizo mucha ilusión porque estoy estudiando portugués (y diréis “para qué”, pues a ver quién de vosotros sabe hablar portugués, mais que non sexa galego chapurreado… Amén).

Pues eso.
Así que en cuanto me empezaron a dar folletos en portugués (voy a acabar coleccionando ya veréis, soy una recogefolletos jajaja) y la revista de su asociación, se me iluminaron los ojos, ¡ya tenía material para estudiar esa hora de espera!

Total, que no hizo falta, me puse con los portugueses de Matosinhos a cantar y bailar canciones de su tuna jajaj ¡hasta sacaron la bandurria!

-Mañana tienes que venir, que vienen las señoras de la asociación ¡y bailan con esos trajes! -dice uno de ellos, señalando un maniquí vestido con traje regional.
-¿SÍ? ¿Y no pueden traer uno para mí y bailo con ellas?
-No se si tendrán para ti.
-Bueno pues sáqueme al menos una foto- Digo poniéndome al lado del maniquí con el traje regional.
-Pero sácate una foto con el maniquí chico, que igual piensan mal…

Luego ya empezaron con las edades, que si uno de ellos tenía 17 años, y me hacía gesto de que le diera la vuelta a los números, o sea que tenía 71. -Uno siete, siete uno, ¡tengo 17! Decían todos contentos.

Y yo:
-Ah ¡vale! ¡Pues yo tengo 82!!
Y ellos todos llenos de razón:
-Caray, ¡pues qué bien te conservas!
Jajajaja

Y luego bueno, no hablemos de cuando empezaron con las canciones erótico-festivas del canto tradicional…

 

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Después de unas horas de curro, ya empezaba mi estómago a reclamar.

En esto que pasamos por delante de la mesa de las autoridades, a quienes habían puesto pulpo para picar.
Un señor, muy campechano él, vestido con su jersey (vamos que parecía del pueblo, o del mar, marinero, pero no autoridad) me dice:
-Coge aquí pulpo, filliña.
-Pero, ¿usted quién es?

Me contesta acercándome un bocado de pulpo con un palillo:
-¡Tú calla y abre la boca!
-Jajaja ¡a sus órdenes!  jajaj
-¡Come come!, ¡filliña come!

Eso es una autoridad y el resto son tonterías, jajaja.

 

Hasta aquí mi primer relato de “antes de que lleguen las cámaras”, lo que sucedió cuando llegaron, sucedió “después”…