No te pierdas mi día de ayer

Mi día de ayer empezó hace tres semanas, cuando mi jefe me pasa una nota en la que pone:

“Barro-vivero empresas- Fundación Incyde

Busca más información”.

Como estábamos pensando en cambiar de oficina y además hemos abierto nueva empresa, me imaginé que contemplaría trasladarse a las instalaciones de dicho vivero.

Pido más información, me remiten a Pontevedra y de Pontevedra a Madrid.

Con la misma había pasado una semana.

Me pasan las tarifas y las transmito a mi gerente.

En la siguiente reunión…

Creo que me has entendido mal, lo que “quería” decir es que organizan eventos. Investiga quién lo organiza y ponte en contacto con ellos para enviarles nuestro catálogo.

Llamo de nuevo a Madrid.

Al parecer dicho vivero está en construcción y no hay posibilidad de celebrar nada en él.

-¿Sois una empresa de eventos de Pontevedra? -me pregunta la chica.

-Sí, claro.

-Pues esto os puede interesar. Hemos abierto un concurso para un congreso internacional que vamos a celebrar en Pontevedra.

-Ah, pues claro que nos interesa. ¿Qué tenemos qué hacer para presentarnos?

Comunico a mi gerente la interesante posibilidad de presentarse a ese concurso que consta de un presupuesto de hasta 69.000€. Le paso un resumen de las características y exigencias técnicas, transmitiéndole que habría que leer la convocatoria con detalle para determinar si nuestra empresa se podría presentar.

De acuerdo, lo vemos.

Sigo estudiando la convocatoria y le envío un correo confirmando el interés de presentarnos al concurso. Pero no me da respuesta ya que estamos liados con mil eventos. Le envío un correo diciendo URGENTE, que aunque sea yo me encargo, pero que nos tenemos que presentar, que le dé a esto prioridad, viendo que teníamos muchas posibilidades de ganar ya que la chica me decía por teléfono que hasta ese momento no se había presentado nadie más.

Me llevo la documentación para casa para leer con detenimiento.

Por la mañana siguiente (festivo) me reúno con él y me pregunta:

-¿Crees que tenemos posibilidades?

-Sí

-¿Y da tiempo?

-Si nos organizamos sí, pero necesito ayuda.

Pues adelante.

Vimos juntos las anotaciones que yo había hecho, porque había condiciones relativas a la empresa que desconocía si cumplíamos. En determinados requisitos que yo veía más difíciles de cumplir fue él quien me dijo que no habría problema, que tenía solución y que, en cuanto a la documentación, el lunes podía ponerse con ella la chica de administración.

Me pide que le prepare un listado de tareas para organizarnos.

De acuerdo, preparo un documento (a mi jefe le gustan mucho que le preparemos documentos)

en el que indico lo que deberá preparar administración y lo que haré yo.

Siendo fin de semana y teniendo mucho trabajo que hacer, preparo mi parte. Asimismo le indico soluciones para determinadas exigencias que teníamos que cumplir, como justificar la experiencia de la empresa en tres grandes eventos cuando no llevaba ni un año abierta.

Pero mi jefe…no me contesta.

Cuando llego el lunes a la oficina. Le pregunto si tomó alguna decisión y me dice:

-Adelante, sigue con tu parte.

Llega el martes, veo que la persona de administración no está y además, tengo que hacer yo unas tareas de su trabajo.

Cuando hablo con él le pregunto:

-Mira, ¿vamos a presentar esto? Porque yo necesito ayuda…

Me dice:

-¿Pero no tenemos 3 días?

-¿3 días? Esto es para miércoles, ¡o sea mañana!

A lo que contestas:

-Claro, ayer, hoy y mañana, tenemos 3 días.

(Amén Jesús, que me explique a mí un filósofo la relatividad del tiempo que posee este hombre)

-Ah bueno… es que no sé nada de los certificados y de la documentación que falta.

-Eso ya lo pedimos ayer, tenemos el justificante de haberlo solicitado. Con eso nos vale.

-De acuerdo.

Termino todo lo mío y se lo paso, con mis propuestas y solicitándole la información que necesito para mi parte, diciéndole que cuando esté disponible lo deberíamos ver juntos. Le propongo por la noche al salir de mi otro trabajo.

No me contesta pero me comunica mi compañera de secretaría, que tiene experiencia en concursos, si puedo ir al día siguiente (o sea miércoles, último día) a las 8 de la mañana a la oficina para tratar el tema.

7:55 estoy allí. Pero hasta las 10:30 no se puede poner con ello.

Así que a las 10:30 me entero de que:

Faltan documentos por preparar, no me ha contestado aún a la información que le he pedido y además, había que conseguir 3 certificados de empresas clientes conforme habíamos realizado eventos de las características que nos requerían. Y aún por encima lo tenía que redactar… YO.

Genial. A 8 horas de presentarnos al concurso, teniendo gente por contactar para que me pudiera firmar, fotocopiar todo y compulsar. ESTUPENDO.

Si me lo hubiera dicho sábado, o domingo, que no tenía esos papeles que me dijo que tranquilamente podíamos conseguir, me hubiera puesto en contacto el lunes a primera hora con las personas en cuestión que me lo iban a facilitar. ¡Aunque fuera la noche anterior! Puedo pasar la noche sin dormir si hace falta para preparar algo. Pero a 6-7 horas de presentar un concurso NO, por Dios, que la gente está ocupada, o tiene email y no tenemos su teléfono, o no contesta, y le tienes que ir a Vigo a que te firme un papel.

Enfin, entre mi compañera y yo nos repartimos las tareas, y cruzándonos de dedos, nos ponemos a trabajar.

A mí me toca preparar los documentos que faltan mientras persigo telefónicamente a los contactos para poder quedar con ellos y firmar.

Uno queda en pasar, otro me mete prisa y que tengo que ir ya, a otro no lo doy localizado.

Entre llamada y llamada, intento localizar la póliza de nuestro seguro, primero que si la tiene la asesoría, la asesoría que la tiene la correduría, y la correduría que la tenemos nosotros, que ellos tienen una copia compulsada y nosotros la original. ¡Amén Jesús! Y la original nadie sabe dónde está. Enfin…

Como una bala con el coche subiendo Campillo para arriba en busca de la empresa que tiene prisa, por las curvas, y las rectas del descampado, teléfono en mano, para darme cuenta de que al llegar con tanta prisa me he traído el certificado equivocado.

Y el señor a punto de marchar. Menos mal que me le dejó redactar allí de nuevo…

Enfin. El señor flipaba, jaja, pero flipaba con la cara dura de mi jefe de pedir estos favores en el útlimo momento, y yo defendiéndolo que nos habíamos enterado… ayer..

.

El último contacto era el que más me preocupaba, no contestaba.. y era de Vigo..

Finalmente tras una llamada de mi jefe, logro contactar con él, le envío el documento para que lo imprima y pido permiso para enviar al taxista a Vigo para irlo a recoger.

A todo esto, teníamos que presentar todo compulsado.

-María, ¿hablaste con el notario?

-Sí, es amigo de Gerardo (nuestro jefe). Cuando esté todo listo ya lo lleva él.

-Yo iría quedando con él y llevando lo que tenemos, mejor que falte un papel que no que falten todos.

-Tú no te preocupes, primero hay que tener todos los papeles.

-Ok…

Hablo con mi gerente y sólo queda lo que él tiene que cubrir, que llegue el documento de Vigo, fotocopiar todo y compulsar, yo ya no puedo hacer más.

Me voy a comer a la pizzería de abajo una porción de pizza y me vuelvo a subir (ya pasé mi época de comer a las 6, ahora como a las 4).

Llega mi compañera que está terminando de redactar el documento, llega el documento de Vigo, llega el gerente… estoy comprobando con mi compañera los documentos que hay que mandar. Quedaba hora y media para tener todo entregado.

Y escucho procedente del despacho:

-No está el notario…

Me quedo mirando tonta para mi jefe con ojos como platos, pensando (¿¿¿todo este trabajo me vas a decir que por la borda por no avisar con antelación a tu amigo notario???). Me lo debió de leer en la mente.

-Nada, no está… dice.

-…

-¡Otro notario!

Ok la operación sigue en marcha. Mientras él no se rinda yo no me rindo, y aún así no sé si me rendiría, ¿¿le tengo que repetir que es una posibilidad de organizar un evento por 69.000€??

Mientras una encuaderna y otra fotocopia él está buscando un notario en medio de sus contactos y yo viendo el presupuesto con él ya que aún no lo había preparado, y eso que se lo había recordado. Quedaban 50 minutos para el cierre del concurso. Aquello tenía que estar presentado antes de las 6.

-María, llama haciéndote la tonta a ver si obligatorio que esté compulsado ante notario.

Al tiempo, mi gerente llama también para comprobar por otro lado, le dicen que sirve cualquier cargo público. Propone llevarlo a un amigo concejal en un ayuntamiento de los alrededores.

-Gerardo, ¡que quedan 50 minutos! Solamente pasar hoja por hoja todos los curriculums de los empleados para certificar, ¡no da tiempo ni aún que estuviese el notario aquí al lado!

-¡Aquí al lado trabaja un concejala del PP!

La llama, pero los miércoles por la tarde no está.

Enfin. Decidimos que vayan sin compulsar, y si tal que nos los devuelvan y volverlos a enviar. De perdidos al río y que sea lo que Dios quiera, pero por lo menos presentarlo después de todo el trabajo.

-Esto es una porquería ¡esto no se presenta!

Dice mi compañera, experta en presentar concursos a nivel local.

-Venga ahora ya está casi todo hecho María-animo yo. LO TENEMOS QUE PRESENTAR.

Cerramos el presupuesto, quedaba media hora.

-Llama al taxista para que espere en la puerta.

-¿Metiste todas las fotocopias?

-Sí

-¡Los títulos! ¡Falta fotocopiar los títulos!

-Están.

-El de Lucía, ¡falta fotocopiar los de Lucía!

-¿Quién lo lleva?

-¡Yo me tengo que ir a la academia!

-¡María coge el taxi y pitando! Y manda un mensaje a Lucía para que se quede tranquila cuando lo hayas enviado…

-Felicidades chicas, enhorabuena. Buen trabajo…

Cuando hablo con mi gerente por la noche, aparte de volverme a felicitar, le digo, con el máximo tacto y cuidado:

-Gerardo, creo que… con un “poquito” más de organización se podía haber presentado con calma y muchísimo mejor.

¿Y adivináis qué me responde? ¿¿¿¿¿¿¿¿¿ADIVINÁIS QUÉ ME RESPONDE?????

-¿Pero yo cuándo te dije lo de la noticia de los viveros? ¿A ver?

AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH POR FAVOR, ¿me está echando la culpa de que el estrés prisas de última hora ha sido mía o es mi imaginación? cuando él no me daba respuesta a mis preguntas, cuando me leí las condiciones hasta las dos de la mañana, me reuní con él en festivo y trabajé para la empresa yo también en sábado y domingo, dejándome la piel ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿me viene con que me dijo que buscara la información hace tres semanas??????????????????????????

Como dice mi padre, historias PARA NO DORMIR.

A todo esto.

Cuando entro ese mismo día por la puerta de la academia me llama un número raro.

No suelo coger el teléfono en clase pero como estoy ahora enviando emails comerciales a mucha gente, por si acaso era un cliente se me dio por responder.

-Ola, boas tardes.

-Hola, dígame.

-É vostede Lucía Lourido?

-Sí, soy yo.

-Mire, son Juan Sabarís (por poner un nombre), de aquí de Xeve. Chamaba porque necesitaba facer unha tradución xurada.

-Sí

-Unha tradución do francés.

-Do francés ao español ou do francés ao galego?

-No, ao español ao español. Pero eu en que quere que lle fale? Se quere fálolle en español?

-No, en galego está ben. Fáleme no que queira é só para saber, porque a tradución xurada pódolla facer oficialmente de francés a español, pero non a galego. Se é francés español sí, sen problema. De que se trata?

El hombre me explica que se trata de un certificado de invalidez, me pide precio y queda en traérmela por dónde yo estaba.

Pregunto a mi jefe (a mi otro jefe) el número del edificio de la academia.

-Uno, número uno.

Le indico al señor la calle y el número.

Sigo dando clase.

Pasa una hora, dos… y el señor no viene.

Cuando termino de trabajar le devuelvo la llamada.

Me contesta la mujer. A la pobre la preocupo porque al parecer el señor había venido a junto mía y no había llegado ni a casa… ni a junto mía.

Yo pensando: a ver, un señor mayor, entre que se prepara, coge el coche, busca aparcamiento a las 6 de la tarde, aún por encima si tiene cierto grado de invalidez irá más lento… no, pero si tiene tarjeta de invalidez aparca delante de la puerta… uy, qué raro.

-Bueno señora, no se preocupe, seguro que su marido está bien. Se habrá encontrado con algún vecino por el camino.

-Qué va, él si quedó en ir a junto usted va a junto usted.

Mientras, el señor, hablando por teléfono con mi madre:

-No señor, si mi hija quedó con usted, quedó con usted. Algún malentendido tuvo que haber.

Me llama mi madre, al parecer un tal Juan Sabarís preguntó por mí, que había estado una hora esperándome.

Lo llamo y vuelvo a hablar con él por teléfono.

Entonces pienso en lo que pasó. Mi jefe me dio el número oficial de la academia, pero es que la dirección oficial está en la calle de atrás, yo al señor le había dado el nombre de la calle de la entrada física.

Enfin, me da pena el pobre señor una hora esperando por mí y le digo que me paso yo por allí.

Más o menos tenía una idea de dónde era porque un amigo vive cerca, pero no sabía que tan cerca…

El señor me da la indicación con pelos y señales:

-Vivo en el punto kilométrico 7, kilómetro 7 y 200 metros de Xeve. Pero si tal le salgo yo al camino

Cada vez el hombre me caía mejor. Y además me trataba él a mí de usted, qué shock.

-No se preocupe hombre, que le va a coger el frío, ya busco la casa yo.

Jajaja

Yo atenta a los puntos kilométricos por Xeve adelante. Cuando paso el 7 y calculo 200metros, paro. Los llamo, al parecer me había pasado. Vuelta para abajo. Me dice que salen al camino:

Cuando paso la casa de mi amigo, veo a una pareja de ancianos haciendo señas como harían los supervivientes de una isla desierta cuando ven un helicóptero. Tal cual.

Aparco el coche.

-¡Buenas noches!

Me invitan a pasar y veo los documentos.

Me explican toda la historia.

-Y entonces nos pasaron esta lista de intérpretes jurados y la llamamos a usted, que es la que vivía más cerca.

Entonces les digo, que al final conocía el sitio, que era cerca de casa de un amigo. Le digo el nombre y apellidos, y claro, lo conocían a él y a toda la familia.

-Pues nosotros tenemos un conocido allí en tu pueblo, en Campañó.

-Ah ¿sí?

Cuando me dice el apellido…

-¡También lo conozco! ¿Pero Perico de los Palotes hijo o Perico de los palotes padre?

-Perico de los palotes padre.

-Sí, es él. ¡El hijo estudió conmigo desde pequeñito!

-Qué pequeño es el mundo sí.

-Pues claro que estuvo en Suiza, recuerdo las postales que me mandaba en verano de allí.

-Pues ese niño venía a nuestro camping y cenábamos paella.

-Qué pasada…

Me despido de los ancianitos y de sus cariñosas perritas, que me saltaban a los pantalones haciendo fiesta.

Vuelvo a casa reflexionando sobre las paradojas de la vida. A pesar de todo el estrés había sido una maravilla de día.

¿Valió la pena leer?