Papel Albal

Me acaba de pasar una anécdota en la playa.
Entre encargo y encargo me hice una escapada.  Al marchar, a una niña se le fue volando el envoltorio de papel Albal del bocadillo.
Ya se empieza Lucía a rallar:
– Con la velocidad que lleva el viento no lo va a alcanzar. ¿Se lo cogeré yo? ¡Pero así la niña no aprende!
Veo que los padres la animan a cogerlo:
-Venga, ¡ve detrás!
La niña lo intenta, corre por veces pero cuando deja de soplar el viento y se detiene para cogerlo… vuelve a levantar.
Sigo la escena intrigada de cómo acabará, mientras me dirijo hacia el final de la playa, donde tenía aparcado el coche. Al llegar al la zona de hierbajos veo que la niña desiste…
No puedo dejar que eso pase. Entonces, me acerco rauda y le digo:
-¿Quieres que te ayude?  ¡Espérame aquí!
Suelto pues toalla, tenis y demás, y salgo en busca del papel Albal perdido.
Cuando vuelva le diré que lo tire a la basura para que ella complete la acción y se sienta responsable, y entienda que están ahí los mayores para ayudarla  cuando no pueda.

Me alegro al ver que me espera (podía haberse ya dado la vuelta) quería concienciarla del motivo de tirar aquello a la basura. Así que cuando le entrego su papel, le digo :
-Tíralo a la basura ¿vale? Este papel es muy difícil que se… (¿”desintegre” será una palabra muy difícil para una niña de10 años?? pienso para mí)… deshaga- termino la frase.
Pero para cuando he escogido la palabra, la.niña ya está de vuelta hacia su toalla.

No sé qué es lo que más me espanta: si la falta de conciencia ecológica y cívica de muchos ciudadanos (que poco a poco va evolucionando) o la falta de escucha a sí misma de la sociedad…