Una carta de amor en el trabajo

Hoy me ha tocado escrbir una carta de amor en el trabajo. Bueno, una carta de amor, lo que se dice amor… no. Digamos que me enamoré del destinatario a posteriori jajaja.

Dado que soy, además de administrativa y coordinadora de eventos, la secretaria del gerente, este último me ha redactado durante media hora la misiva al destinatario en cuestión. Dicho destinatario era nada más y nada menos que el presidente de la Real Federación Española de Gimnasia.
Tras dictarme mi jefe las exactas palabras, procedo a buscar el nombre completo y dirección del afortunado lector (a quien invitábamos a visitar oficialmente nuestra ciudad) para incluir en la carta y sobre correspondiente.
Cuando accedo a la página web y veo su foto…
¡Ay la madre! Espero que acepte venir… ¡¡Y que me toque acompañarlo a mí!! Jajaja ¡Pero qué mono!

Me pasé media hora mirando para él y preguntándome cómo se podía ser tan guapo, joven, trabajador, entregado (por lo del deporte) y ser presidente de algo… tratándose de este país. En fin. ¡Que si lo llego a saber hubiera escrito la carta con mucho más amor!
¿Estaré a tiempo el lunes de incluir un corazón?
Jajajaja