4. Praga, niños y entrevistas. Lo que se aprende

          Me voy a Praga el miércoles, llego el jueves temprano, vuelvo el lunes por la noche y estoy aquí martes al mediodía. ¿Ya habéis visto bien el mapa? Voy a ver paisajes super diferentes, ¡y a pasar por Alemania!

          Lo de que mi habita sea el salón lo llevo bastante bien (bueno, algunas cosas). Realmente no echo en falta un espacio sólo para mí. Vamos seguramente a comprar uno de esos cajones que se meten bajo la cama para guardar cosas, así meto allí todos mis zafarranchos y papeles… ¡¡y aquí no ha pasado nada!! jajaja.

      Eso sí, hay más inconvenientes… el niño es un torbellino, un demonio ¡¡y no me deja en paz!!

         Me despierta los sábados a las 8 de la mañana: me saca la manta me hace cosquillas me escondo bajo las sábanas y me las quita también, me quita los calcetines y me hace cosquillas en los pies… por favor… ¡QUE EMPIECEN LAS CLASES YA Y QUE LE PONGAN MUCHOS DEBERES PARA ESTAR ENTRETENIDO!

          Me muerde me pega me escupe me lava lo que escupió con el cepillo de dientes ¡¡¡y después me baba a besos!!!! Por favor… ¿a quién le pueden gustar los niños?

          Ah, un par de anécdotas antes de que se me olviden. Quieras que no, con esto de visitar pisos y familias aún aprendí bastante:
Un padre me dijo que una vez que pasa algo con el microondas (como el nuestro, que había ardido aquella pinza de madera dentro, al usarla yo para cerrar la bolsa de palomitas y que pudiesen terminar de explotar todas, con lo que casi explota también el microondas) pues hay que tirar con él, que puede funcionar pero suelta no se qué sustancia magnética y que es superperjudicial… ¡o sea que ya lo podéis tirar!

          También, hablando con una posible compañera de piso que trabaja en Recursos Humanos, contratando gente, me comentó que cuando estaba en prácticas, una vez fue a una entrevista una chica española muy bien preparada, con estudios y experiencia profesional, realmente buena. Pues cuando en la entrevista de trabajo le preguntaron cuánto pedía de salario, y dijo 2.000€, la descartaron… POR ESO, ¡PORQUE PEDÍA POCO! Que la jefa de contratación dijo:
-No puede ser, con la experiencia que tiene y todo, ésta esconde algo.

Para que veáis, yo flipé.

         Pues eso, de momento estoy cómoda en la casa, espero que el niño no se me pegue demasiado y me deje vivir y descansar el finde. Si no… ¡emigro! jajajaj pero imagínate: Llegar a las 6 de la mañana de salir, y que me venga él a despertar a las 8, y su madre a gritos detrás suya… enfin.

        De todas formas ayer pensé una cosa, y es que estar bien no depende tanto del sitio en que estés, sino de que te sientas bien contigo mismo y a gusto. Entonces estarás bien en cualquier lado.

            Aunque está claro que donde estoy (al menos exteriormente) ayuda mucho a sentirse bien, parece un salón de un castillo, con balancín y todo ¡ya mandaré fotos! Además están decorando y van a poner cojines en mi cama a juego con las cortinas nuevas, parece tal cual propio de una princesa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

¡Y con esto me despido por hoy!

Muas para todos!!!!!!!!!!!!!!!!!

2 pensamientos en “4. Praga, niños y entrevistas. Lo que se aprende

    • Mi muy querida primera lectora comentarista de este recién inaugurado blog. La respuesta a su primera pregunta es que sí. La segunda afirmación puedo aseverar que también es correcta.

      Felices lecturas, y no se espante demasiado de semejantes locuras.

      La escritora

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