“Badoo experience”

-Lucía, no te metas en Badoo… ¡¡¡es un folladero!!!

Mientras algún amigo me lo desaconsejaba, otros amigos que están en esta red social son gente estupenda, que hacen cosas interesantes y con quien comparto conversaciones geniales.

Pues si de cien saco a una persona que vale la pena, bendita sea…

La verdad es que entre que algunas amigas ya están casadas, otras con hijos, otras, cansadas… no tenía mucha gente para salir, así que un día que estaba muy aburrida, decidí registrarme.

Recuerdo el primer chico con el que hablé. A la segunda línea ya se quería venir a Pontevedra a tomar un Nestea… desde Coruña.
-Pero si estás muy lejos…
-Tranquila hay autopista ¡enseguida llego!
(Yo creo que le iba a salir un poco caro el Nestea, pero bueno…)

Otro, ya a la segunda frase, me pregunta:
-¿Estás en casa?
-Sí, ¿por qué?
-Voy a ir a Campañó ahora… ¿Quieres quedar?
Yo, mientras, sudando, quietecita como en las pelis cuando llega el asesino acosador por la puerta y te dices a ti misma: “No te muevas” (el Badoo te pone los kilómetros a los que estás de la gente)

Cuando las conversaciones se vuelven surrealistas, sencillamente dejo de contestar…

Pues al rato ya escribe:
-No contestas… seguramente estás de rebajas…
Aprovechando rauda la ocasión para despistar al perseguidor, contesto ágil:
-Seguramente…
-¿Y qué estás? ¿En Bershka o en Mango?

¡Socorro!, ¡¡eso sí es afán perseguidor!!
No contesto, a ver si paso desapercibida y cual león en la sabana encuentra a otra víctima a quien perseguir… PERO NO. Continúa:
-Yo en un rato estoy en el centro.
(¿Pero no iba a venir a Campañó? Jajaja)
Opté por no contestar. Pues al rato vuelve:
– ¿Hice algo mal? Yo no me rindo ¿eh?

Después de este par de elementos, ya quedé vacunada. Lo que vino después no fue peor (sí, lo he escrito bien, no fue peor). De ahí en adelante conocí a chicos muy majos, chicas también, como mis amigas y amigos que están ahí.

La pequeña reflexión que hago es que me he dado cuenta de que hay una generalizada falta de afectividad en la sociedad. Todos dicen lo mismo: que es muy fácil encontrar con quien estar una noche, pero difícil con quien compartir penas y alegrías, un cálido gesto o un abrazo sincero. Incluso los chicos echan de menos eso, en contra de lo que pudiera pensar. Se ve que no sólo somos nosotras unas románticas y que ellos también echan de menos esa afectividad. Y lo digo por lo que me cuentan, pero no sólo. También por lo que veo. No he encontrado chicos que se me abalanzaran ni que no me respetaran, ni que puediese decir que “van a lo que van”. Por el contrario, he conocido a gente nueva, que hace cosas interesantes y con las que compartir charlas apasionantes.

Os invito a vivir la “Badoo experience” (eso sí, si estáis solteros. Para ahorrarme disgustos ya he escrito en mi perfil: “Si me dirige la palabra alguien con novia le corto los huevos”…)

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