Carta a mi profesor de Economía

         Voy el otro día andando por la vía, cuando me encuentro a mi ex profesor de Economía.
-¡¡¡¡PROFEEEE!!!!  Grito para que me escuche (era mi profe favorito).
-Hombre, ¡qué alegría verte! Qué tal te va, ¡¿qué es de tu vida!? Tanto tiempo sin escribir correos, dije yo: Esta o dejó de escribirme por no contestarle nunca o le pasó algo. Yo nunca te contesto pero siempre te leo ¿eh? ¡Ya tenía ahí cantidad de contratos de R asegurados!
-Jajajaj

         Le cuento todo lo de las clases de marketing, el blog, mi proyecto y lo que me gustaba escribir, ¡al fin ya sabía lo que quería hacer!

-Es cierto, sí que escribes bien y lo transmites. Aún ahora escuchándote ¡se me están poniendo los pelos de punta! Y cuando tenías aquellas compañeras de piso… Porque eras tú y sabía que lo decías en serio, que si no ¡no me lo creía! Oye ¡pero qué bien que estés tan ilusionada, da gusto escucharte!
– Sí, ¡es que además es lo que quiero hacer!! ¡Por fin lo sé! ¿Y por el instituto qué tal? -Bueno, la verdad…este año en Selectivo fatal fatal. Un día cuando quieras vienes allí con los alumnos, anotas todo lo que quieras y lo escribes para tu diario.
-¿Pero escribo lo qué?
-Lo que se te ocurra, ¡tú vente! A ver si esto solamente me pasa a mí que veo cosas raras (hace con gesto de que o los alumnos son muy malos, o está percibiendo sucesos paranormales) Yo te abro las puertas de par en par y vas allí y hablas con ellos, les cuentas lo que quieras, les preguntas sobre su vida a ver si sabes lo que les pasa por la cabeza…

         En esto que pasa otra profesora del instituto. No me había dado pero yo sí la recordaba. Entonces pregunta, por mí.
-¿Y esta chica quién es?
Y dice mi ex profe:
-Es una ex alumna mía del instituto. La mejor de estos últimos diez años.

Yo, boca abierta, con la agenda en mano que hacía rato que había sacado:
-¡No me digas eso que lo apunto!
-Pues ¡apunta, apunta! –me dice.
Y sigue, dirigiéndose a la otra profesora:
-A esta casi la cuelgo al final de curso. Cada día anotaba todos los comentarios que yo hacía. Y claro, en el instituto, un día llegas contento y otro cabreado. ¿Pues no me trae un día una lista con todo anotado?
Jajajajaja

          Y es que tenía unos comentarios que, como dice mi amiga Esti, “pa qué contarte, pa qué”, yo me esmendrellaba y en vez de desear que se adelantase el reloj en clase, ¡deseaba que se atrasara!

          Pues por lo de pronto ya quedé en ir a ver a esos alumnos y publicar los susodichos comentarios.

Y por la noche recibo esto:
“Hoy hablé contigo y cargué pilas…
Un saludo entusiasta amiga.”

          A continuación, la mencionada carta, la suya de respuesta y los comentarios de clase ¡que no tienen pérdida! Recuerdo que habíamos terminado las clases, y nos estaban dando algunas extras de repaso para Selectividad. El profesor de Economía nos había dado la posibilidad de hacer ejercicios a mayores y dárselos para que nos los corrigiera. Así que se los fui a llevar a la sala de profesores… con mi carta por detrás. Todavía recuerdo los nervios, y que tras darle los folios me quería esfumar…

¡Hola profe!:

Le escribo esta carta para felicitarlo por lo buen profesor que es y lo amenas que hace las clases. [Aclaración actual: Sí, ya sé que era super romántica, “azucarada” y pelota, pero era yo así y además ya estaba puesta la nota].

          Su clase era (aunque no tanto al final del curso porque la materia se concentraba más) mi preferida. Me lo pasaba verdaderamente genial, es que es muy simpático, y todo lo que decía me hacía gracia. Supongo que se daría cuenta de que la mayor parte de las bromas las anotaba en una esquinita del folio a todo correr para que no se me olvidaran. Es inconcebible que un alumno o alumna haya podido alguna vez llegar a pensar:
-Dios mío, por favor, ¡que no se acabe esta clase!
Y a la vez desear que se fuese el tiempo para atrás.
Pues en serio que muchas veces yo lo pensaba.

          Puede parecer exagerado pero, aunque no tanto cuando explicaba teoría, cuando nos soltaba un “rollo patateiro” –como usted lo llamaba– era fantástico, pues no sólo como profesor es magnífico, sino también como persona. Como ya nos dijo una vez, Economía es importante, pero todavía más lo son cosas al margen de la asignatura como el esfuerzo personal, la satisfacción al verlo recompensado, la fuerza de voluntad, luchar por conseguir lo que se quiere…

         Debería impartir las clases de todas las asignaturas… a todos los alumnos, no hay profesor que se le compare, creo que mejoraría el mundo [era pelota… PELOTA] y lo digo en serio, si todos pudiéramos ser capaces de hacer lo que dice. Con usted ve uno las cosas de otra manera, amplía visión, crece como persona. Inspira fortaleza, superación, optimismo, ganas de trabajar, disciplina… y todo eso nos lo hace más cercano con su buen humor, paciencia y entusiasmo. Esto no creo que lo haya dicho pero lo saco yo en conclusión:
           Que más importante que sacar un ocho un cinco o un diez, es saber enfrentarse a la asignatura y tener fuerza de voluntad para luchar con ella cada día y no darse por vencido.

 Una vez dijo:
-La mejor vida es la del estudiante.
-La del mal estudiante, profe –matizaban los alumnos.
Y usted replicaba:
-No, no, la del buen estudiante.
Desde luego que sí, porque no hay mayor satisfacción que ver el esfuerzo recompensado.

Otra vez decía:
Si entrara el mejor profesor del mundo por esa puerta, que ya entró hace media hora – refiriéndose a sí mismo en broma no podría enseñar lo que enseña un viaje como pasar cuatro días en Madrid… Ni que os echen bronca ni nada, lo que se aprende en un viaje es único.

         Y es que en todo lo que decía, hay que reconocer que llevaba toda la razón, desde que los exámenes eran tremendamente fáciles (porque lo eran) hasta cuando nos preguntaba:
¿Pero a esta hora dónde vais a estar mejor que aquí, en clase de Economía?
Pasando por todo lo que nos exigía, los matices y demás, pero bien, como tiene que ser. Era difícil llegar a hacer las cosas como usted esperaba pero también es cierto que se esforzaba en explicar con precisión y que nosotros fuéramos capaces de hacer lo mismo. Hice hasta una lista con las cosas que tenía que recordar a la hora de hacer los exámenes:
-La primera, colocar las enumeraciones en una lista, no todo seguido.
-Completar y detallar un poco más lo que se dice.
-Poner todo lo que sepamos: definición, gráfica, fórmula.
-Que la gráfica sea clara y que esté bien separada de las demás operaciones.
-Respetar los márgenes
-Buena presentación y letra clara.
-Importa más el comentario que las operaciones en sí.
-Poner más puntos y comas.

Pues eso, que con usted aprendí muchas cosas y no solamente sobre Economía.

          También me gustó mucho la idea de ver los exámenes corregidos con calma, comentando cada pregunta, porque igualmente opino que si tienes un error, lo ves y lo corriges, ese detalle no se te vuelve a olvidar.
Si es que le tenían que dar un premio…
Pues créase que de verdad, para mí es el mejor profesor del mundo, ¿por qué no podría llevarlo conmigo a la Universidad?

          Por cierto, le vuelvo a dar por enésima vez la razón (es que voy escribiendo y voy recordando cosas):
Cuando dijo que saliéramos mil veces al encerado , aunque tuviéramos miedo a que nos llamaran chapones o pelotas. Es sorprendente cómo acierta a veces con lo de “y el alumno razona así…” Bueno, es verdad que ya dijo que a usted le había pasado en sus tiempos lo mismo.
Yo, si no salía, era porque nunca tenía el ejercicio perfecto como quería, aunque bueno, ya sé que nunca se deja de aprender y que “siempre se puede hacer mejor”.

         Doy gracias por todos los profesores que he tenido, han sido estupendos tanto como profesores como personas, pero usted… ¡un 10! (y merecido, porque como dice usted “yo nunca pongo una nota que no sea bien merecida”).

Un saludo.
Lucía Lourido

Los “ejercicios” corregidos, días más tarde…

¡Hola Lucía!:

         Te escribo esta carta en respuesta a la tuya, porque todavía a día de hoy, estoy impresionado. Por eso, ahora mismo, estoy seguro de que no voy a estar a tu altura, por lo que te pido disculpas anticipadas.

        En tu carta fuiste muy benévola conmigo, exagerada con mis supuestas bondades como profesor; parcial, no viste (o no me contaste) posibles defectos etc. Pero… transmite tanto aprecio, cariño o no sé cómo llamarlo, que estuve pensando en ella unos cuantos días, por eso te decía que todavía sigo impresionado.

          Desde que soy profesor, di clases a un abanico muy amplio de alumnado:
A los que son alumnos académicamente malos, otros buenos, excelentes; también los hay regulares, excelentes académicamente pero mejorables en lo personal, malos académicamente pero muy buenos en el trato etc. La casuística es enorme, porque en función de la educación recibida, formación, ansias, voluntad, anhelos personales, etc. me encuentro con un tipo de alumnado muy variopinto. Encontrar a un alumno que conjugue voluntad, ganas de trabajar (estudiar), disciplina, afán de superación, junto con una educación, formación personal excelente, trato personal con los compañeros y profesores óptima, esto amiga Lucía, es muy difícil y los casos que me encuentro son contados.

         O sea, desde este momento, te puedo catalogar como un personaje raro, de los que abundan poco (tú eres uno de esos casos contados) de ese prototipo de alumno que a todo profesor gustaría tener, porque en mi caso concreto, me siento muy a gusto cuando noto que un alumno te escucha, en las “explicaciones grandes” y en las “pequeñas”, con una cierta alegría y un contenido entusiasmo, y que luego, por ejemplo en los exámenes, ante una pregunta determinada, te cuentan lo que el libro de texto explica, pero además también reflejan el matiz o el detalle, que el profesor en clase explicó en su día y que el libro no refleja, y tú Lucía, eras de esas alumnas, para las cuales los profesores en general nos sentimos encantados (incluso realizados) de explicar, bueno, por lo menos para mí.

         Pero yo voy a ser más crítico que tú, y te voy a sacar a relucir algún defecto (o posible defecto) que en alguna ocasión me pareció observar, y por ser quien eres, me daría mucha rabia que no consiguieras controlar. Y este es, creo que ya te lo comenté alguna vez, que hubo alguna ocasión en que te vi un poco agobiada, tensa, nerviosa… Como resulta que eres muy buena alumna, y como en general, se espera de ti que siempre lo hagas bien, tengas excelentes notas, o incluso tú puedes llegar a ser muy exigente contigo misma, puede suceder que los nervios, agobio ante algún examen o reto que tengas, puedan ocultar tus verdaderas capacidades y talento personal; ojo, ante una dificultad seria (examen, oposiciones…) lo normal es estar un poco tensa y nerviosa, pero yo no me refiero a esto, sino a que nosotros mismos no seamos capaces de controlar un estado de ansiedad general.

          Este control de uno mismo también se puede entrenar, para que seamos capaces de tener autoridad y mando sobre aquello que nos pueda perjudicar. De todas formas, por lo que conozco de ti después de un curso, yo creo que sabrás superar las posibles dificultades que puedas tener.

         En lo personal, lo poco que conozco de ti, lo único que te pido es que evoluciones, pero que no cambies ni un ápice de cómo eres ahora: una persona educada (mucho), que sabe estar y relacionarse con compañeros y profes, creo que cariñosa, ¿bondadosa? creo que también, con afán de superación, ganas de trabajar… Siendo así (creo que no me equivoqué mucho) plantéate las metas que quieras alcanzar en el futuro con confianza, sabiendo que tienes capacidad y personalidad suficiente para alcanzar aquello que quieras, y sobre todo, nunca, nunca, nunca dudes de ti misma.

          Me dices “¿por qué no podría llevarlo conmigo a la Universidad? Y yo te digo  ¿por qué no podría tener tres Lucías por año en el Instituto? (con una sola me conformaba); pues ya ves, hay cosas que son como son y no hay que darle más vueltas.

          Por mi parte, Lucía, tienes en mi a un ex profe y además a un buen amigo al que quiero que recurras cuando tú quieras, cuando tengas alguna dificultad o simplemente quieras contarme algo o te pueda ayudar en algo con tus estudios; por favor no dudes en hacerlo, que no te dé “corte”, que este ofrecimiento no te parezca un simple cumplido.

         Créeme que podría estar contándote muchas más cosas que se me vienen a la cabeza que sucedieron a lo largo de todo un curso, y que de forma desordenada se me vienen a la cabeza, pero creo que lo esencial te lo he dicho. Espero de todas formas que nos sigamos viendo de vez en cuando y ya nos contaremos más detalles.

Un saludo, a una alumna a la que le tengo un aprecio y un cariño enorme,
Tu impresionado profe.

Como podéis imaginar, con lo romántico-azucarada que era yo (y soy) después de recibir esto, estaba con chiribitas en los ojos, jajaja.

Finalmente, la recopilación de los comentarios de mi profe, recogidos a lo largo de todo el curso, anotados a lápiz en las esquinas de folios y hojas de libreta.

Los comentarios de mi profesor de Economía:
Detracción coactiva de recursos… ¡esto es música angelical!

(Pasando lista)
-¿Y tú no estabas en la clase de al lado? –pregunta a una compañera.
-Es que en esta clase estaba María.
-¿Os cambiáis por compañerismo o qué? ¿Y por qué no ponéis en la matrícula: “mis amigos son: ta ta ta”… o “me relaciono con: ta, ta , ta, ta”??

-Hay que traer el libro… en la Universidad ya da igual, si no llevas el libro no importa… En realidad si no vas tampoco importa…

-Y con esto y un bizcocho, mañana a las 8.
-A las 9, profe.
-Bueno, no me estropeéis la rima.

Tsch!!!! Atentos!!! (Y explica como agarrándose del pecho, como si le saliera de las entrañas)
-Es una cosa que me implico de tal modo con los alumnos, que si ellos se desconcentran me desconcentro yo.

-A ver, ¿qué pasa ahí que andáis en revuelo?
-Nada.
-¿Cómo que nada? me tienes que decir: “¿y a ti qué te importa?”

-Administración mancomunada… ¡Amén Jesús ¿qué será esto?!
-Administración por votaciones– esta también es un poco palizas…

-¿Ése es el timbre? Ya va ya va…
(se levantan todos en espantada)
-¡Eh carballeira! ¡Quietos ahí! ¿Qué es más importante, el timbre o yo?
-(Silencio)
-Eh, a ver, todos al unísono… Y quien diga timbre… (tono amenazante)
-… (murmullos)
-¿Quién dijo el timbre?

-Sociedad relugar…  “Relugar”… ¡amén Jesús!

-¡Haway Bombay!… ¡Siéntate bien!, si todos os sentáis así me voy… ¡A ver Lorena “Miami”. ¿te quieres sentar bien?

-Profe, ¿existe S.L.L.?
Si me dices qué significa… ahora además de ver escaparates y quién pasa por la calle, nos fijamos también en empresas, ¡muy bien!

-La próxima vez no te contesto, que se me “demandan”.

-Escritura Pública… ¿escribir viene de escribir no?

-¿Cómo? –dice un alumno, que no se había enterado muy bien de la pregunta.
-Hay que descansar entre clase y clase, si no luego no os concentráis.

Pues lo que te rondaré morena… ¡vamos con el siguiente tema!

-Yo veo a gente en los intercambios de clase ahí con el móvil, y yo me asusto… aunque igual alguno llama de mentira.. no me extrañaría que algún móvil fuese de cartón.

-¡Calculadora! .. ¿No tenéis?
-El móvil…
-¿El móvil? ¿Pero usáis el móvil como calculadora? Si acabarán usando la calculadora como móvil…

-Imaginad que montamos una empresa:  Fiesta y Jolgorio S.L. vamos a montar.

-¿Quién se quedó dormido? ¡Que levante la mano!
…¡Yo pensaba que era de broma lo de dormido pero es verdad!

-Capital suscrito y desembolsado.. hay que saberse estas palabrejas… porque yo no me sé otras.

-S.L. Unipersonales… un solo cuerpo, una sola mente…

-Si Dios quiere, nos vemos mañana … a la hora que toque, y echadle un vistaciño al “rollito patateiro”.

-¿Sabéis quién es el marido de la Preysler?
-… (Silencio)
-Boyer.
-… (otro silencio)
-A quién no conocéis, ¿a Boyer o a Isabel Preysler?
-A Boyer
-¡Ahá! Mucho leéis el Hola pero después la sección de economía del periódico…

-Rayo Vallecano.. empresa del marido de la mujer… ¡el marido de la mujer! (se santigua)

-A ver… ¿sabéis o no?
-(murmullos)
Parece que estáis en misa rezando el Rosario: “bshbshbshbhs.. amén”.

-¿Qué dije? ¿Qué iba a decir?… ¿No leéis el pensamiento no?

-Escribir “debo” con uve… será posible…

-¿Hicisteis los ejercicios?
-Sí
-Sí, sí, seguro, no me fío yo. Yo escuché por ahí: “Hiciste lo de economía?” “Aaaah… ¿había algo que hacer? ¡No había! ¡Qué va! ¡Pues yo no lo hice!”

-Un día voy a hacer una “clase interactiva”… cosas que se me ocurren.

Acciones liberadas.. fijaos ésta qué guay, atención: “liberad a Willy”.

-Mañana… más.
-Profe ¡que el examen sea fácil!
-Cuánta petición: que los exámenes sean fáciles, que no sean difíciles, que no sean largos, que sean cortos…

Si os estáis muriendo de risa, que os ponéis rojos y vais a estallar si no reís, ¿quién soy yo para cortar el rollo? ¡Salid al patio! … ¡qué enrollado! ¿no?
-¿Quién dijo “qué enrollado”? –pregunta una compañera.
Responde él:
Lo digo yo ¡qué pasa!

-¿De qué tenéis examen?
-De matemáticas.
(Murmura en bajo):
-A, b, c, d…

Más tarde…
-¿Entendido?
(Respondiéndose solo)
-Sí, a, b, c, d…

-Sois mi equipo y yo soy el entrenador (da fuerte en el encerado y se lastima)
¡¡Ay!!
Y no puedo permitir que venga un choíñas por ahí y os meta una paliza.
-Auditores de cuentas… vienen y te hacen un informe “tiqui tiqui tic”.

-Igual os tomo mañana la lección..
¡Mañana no! ¡Tenemos examen de mates!
¿Ay sí? Luego no, que ése es un examen serio…

¿Aquí faltáis antes de un examen? Sí, aquí también pasa eso (contesta él mismo)… bueno, igual me estoy anticipando.

-¿Quién sale a hacer los ejercicios?
Responde un compañero todo dubitativo, ya que no da salido nadie:
-.¿Salgo yo?
Si no supone un “riesgo” para tu salud… ¡Sal! … ¡será posible!

-Hoy chicos terminamos el tema.
-¡Qué va! – exclama alguien.
-Sí que lo terminamos. Me llaman “el rápido”…

De guardia, pasando lista y justo después de la clase de Economía a la que había faltado bastante gente ese día.
-¡Qué María! ¡No viniste a economía!
-Tenía frío..
-¿Y tú Sandra?
-Es que por la ventana en mi sitio daba el sol…
-Voy a poner aquí un móvil y voy a llamar a los padres: “mire, no vino su hijo.. más que nada por si tiene frío, o calor, no vaya a ser…” Eso es una llamada “en tiempo real”.

Y sigue:
Casi puedo dar la clase de Economía ahora, que hay más gente.
Dirigiéndose a mi mesa (en primera fila).
-¿Me dejas ese boli que teníamos ahí a medias?
(Pero esta vez no es para pasar lista como sucede durante la clase, es para hacer los crucigramas)

-El examen va a ser de los temas 1, 2, 3 y 4.
-¿1, 2, 3 y 4? –pregunta sorprendida María.
-¿Cómo que ¿1,2,3 y 4? –pregunta más sorprendido el profesor.
-¿Los temas 1, 2, 3 y 4? ¿No podemos hacer un examen de tres temas?
-O uno de cada tema, y otra manera, que también la pensé yo pero es un poco engorrosa, que podíamos hacer exámenes de medio tema: examen de medio tema 1, después del otro medio tema 1, medio tema 2, otro medio tema 2, medio tema 3… ¿pero os imagináis ahí corrigiendo exámenes y más exámenes?

-Una tienda de peletería, de joyas de alto standing… la instalaré en una zona rica. Si la zona es de bajo nivel de renta, no voy a montar una joyería de esas “de pitiminí”.

Llega el profe a las 9 de la mañana, Raquel y yo estábamos hablando de peluquería.
-¿De qué estáis hablando?
-De rizos, ¿te apuntas?
-¡Amén Jesús! Ya me duele la cabeza…

-No lleguéis tarde… ¿lo dije ya ayer? ¿antes de ayer?…  ¿no lo dije? Bueno pues ¡no lleguéis tarde!

(Escribiendo en el encerado)
-Profe, ¿qué pone ahí?
-… ¡yo qué sé!
(y se queda media hora pensando mirando para la palabra)

Tengo en cuenta las faltas y retrasos… retrasos de asistencia…

-Registro Mercantil: Se puede ir allí y pedir información de una empresa, pagando unos 50 euros. Ya sabéis, un fin de semana que tengáis libre…

-Vamos a montarla… “¡a montarla!” –repite escandalizado– Bueno, ¿cómo me dejáis decir esas cosas? “A ubicarla” –se corrige. No vamos a ubicar la tienda debajo de un puente o en un portal por ahí.

-¿Qué pone aquí? –Señalando en el encerado su propia letra.

-“Impuesto”, anotad la definición: “Detracción coactiva de recursos”… esto es música angelical, ¡qué bien suena esto!

Hay que saberse estas definiciones como el Padrenuestro… bueno, que ahora ya nadie se lo sabe…

-¡Puf, cuánta gente hay! Ay, no vengáis todos de golpe… ahora que cuando faltéis, no faltéis todos de golpe tampoco, es que a mí me dan así como unos… por dentro (dice removiéndose).

No consigo que estéis al 100%, que vengáis contentos. Igual me faltan años…

¿Qué es déficit cero? Decídmelo, si no no lo sé. Voy a traer una maquinita que tengo en casa para leer mentes.

-¿Podemos estudiar para el examen que tenemos después?
-No, que voy a explicar.
(Al rato)
-¿Podéis usar chuletas en ese examen?
-Sí.
-Ah bueno.Luego ya me quedo más tranquilo.

-“Hecho imponible” ¡qué bonito!

-2 por 7.500?
-….
-A ver, ¿quién os da mates?
-¡No tenemos!

-Prestad atención chicos, ¿qué hay más bonito que la determinación de la base imponible? Luego llegáis a una entrevista de trabajo y os preguntan:
¿Sabe usted determinar…?
¿Qué le decís? Ese día estaba en clase distraído… o no estaba.

-Ahora tengo que explicar una cosa, que ya me da pavor explicarla un lunes por la tarde.

Tate, ¡aquí hay tomate!

-Pero hete aquí que viene Hacienda y te dice…
¿Usted contabilizó más gasto del que hizo? Tiene que hacer ajustes extracontables.

-¿No entiendes qué son “variaciones patrimoniales”?
-¡Zas! (le pasa el borrador) Pues lo borramos… ¡qué bien explico yo! Cuando el alumno no entiende algo lo borro.

-Según lo que me diga el tipo… impositivo, sino “tipo” suena mal.

“Día internacional de las palomitas”.

-Aunque entrara por esa puerta el mejor profesor del mundo… que acaba de entrar hace media hora…

Hablando del próximo examen:
-Profe, ¿y cuándo es la recuperación?
Tiemblo como una hoja al viento, ya me dais miedo. Aún no hicimos el examen y ya estáis pensando en suspender. ¿Y si hacemos la recuperación directamente?
-¿A qué hora tenéis el examen?
-A cuarta
-¡Bah! Luego aún tenéis todo el recreo para estudiar…
-Tsss.. ¡atentos! Yo pensé en poner aquí un sistema de descarga eléctrica, cuando el alumno no esté atento… ¡fogonazo! Pero no me lo autorizaron…

-¿Ese es el timbre? Estoy tan embalao… no sé si os disteis cuenta ¿Qué clase tenéis a continuación? ¡Estoy por pedirle la hora!
-Nooooo.
-¡¿No?! Podíais decir: ¡sí por favor! Total sabéis que no iba a ser posible y quedábais tan bien. Bueno, me voy (dice recogiendo sus bártulos) si no sigo diciendo más tonterías.

-Sí, sí, luego llegáis con cuatro suspensos a vuestros  padres diciendo: “Los profesores son los causantes de mi desgracia!”

Viernes, 9.00 horas:
-Para tener un buen día, hay que empezar concentrados en Economía.

-A ver, de 12  a 15 ¿cuánto va?
-(silencio)
-Perdón, una pregunta muy difícil, me salió así, “a bote pronto”.

-¿Qué hice yo aquí ese día en el encerado para explicar el salario? ¿Eh?
-Un dibujo.
-Un dibujo dice… ¿pero qué adjetivo? ¡Brillante! Salí yo ese día, me acuerdo, creo que me acuerdo vamos, echando por fuera, uf… hice un dibujo ahí planchao, como una lechuga salí yo ese día de clase.

¿Veis como yo también me autocritico? No mucho, no vaya a ser que os pongáis malos por eso. Pues no me funcionó el dibujo, no fui yo capaz de transmitir esa… que veáis que yo también me autocritico, para que vosotros también os autoquitriquéis.

-Ya es hora profe, ¡¡no tocó el timbre!!
-..¿Y quién pisó el cable?

-¿Podemos salir?
-¿A dónde podéis salir? ¿A la puerta no? (como diciendo: ¡no iréis más lejos!?

(Enseñando los exámenes corregidos)
-Mirad el sobre de los exámenes, todo manoseado ya, de andar corrigiendo pa’ alante, pa’ atrás.
-Hay ratos (dice uno por unos agujeros que tenía el sobre).
A lo que él contesta:
Erratas, lo que hay son erratas en los exámenes… ¡son muy divertidos!

-¿Qué podéis hacer mejor a las 12.20 de la mañana que estar en Economía?
-Estar en la cama
-En la cama… te voy a dar yo a ti: ¡Hala! ¡A rolarse por ahí!
-Mañana quiero aquí una lista de doce cosas como mínimo que se pueden hacer mejor que estar en Economía a las 12.20 de la mañana. Y me empapeláis aquí la mesa con todos los papeles.

-¿Quién tiene una televisión?
(Levantan la mano dos)
-Dos, vale. ¿Y quién tiene dos?
Levantan la mano 5
-¿Quién tiene tres?
(Levantan la mano nueve)
-¿Cuatro?
(Levantan la mano dos)
¿Quién tiene cinco?
(Levantan dos la mano)
-… ¿Seis?
-¡Yo! Dice una compañera.
-¡Lo sabía! Sabía que iba a haber alguien. Como una vez que pregunto en clase: ¿Quién va a tener  hoy 5 televisiones? Y me levantan la mano tres.
-¿Cuántas tienes tú profe?
-Hasta este verano una, pero ahora para Reyes tendré que comprarme otra para ponerme a la altura.. Si no pareces tonto, va alguien a tu casa y te dice: ¡eh! ¿dónde tienes las televisiones?

-… El próximo día vamos a contar libros:
-Igual- dice uno.
-Igual… cinco ¿no?

-¿Visteis esto en mates? (pregunta señalando una fórmula en el encerado).
-No, no lo vimos.
-¡Vale! Pues como no lo visteis lo pongo más arriba para que lo veáis.

…pastillas “estudiantil”…

(Alumnos mirando hacia la ventana mientras él explica)
Voy a colocar ahí un andamio y ponerme en él a explicar, vista la tendencia del alumnado a mirar hacia ese lado. Entonces me miraréis… “se cae… no se cae…”

-Profe, ¡vamos muy deprisa!
-Profe, ¡va muy rápido!
(Él prosigue):
-Bueno, procedamos a comenzar un nuevo tema, tras los comentarios de unas rebeldes insurgentes por ahí…

“Envase: aquello que guarda, contiene y además protege un producto” -Se queda parado reflexionando sobre lo dicho, y continúa- En este examen  voy a poner definiciones chorras así.

¿Qué marca puso a su tónica Coca-Cola para competir con Schweppes?
-La Casera- dice Marta.
-“La Casera”… casera sí que estáis hoy vosotras, menuda charla toda la mañanita, es que ya os veo. Sólo os falta la bata de casa, las zapatillas, el gato en los pies y la lana para calcetar.

-La empresa Coca-Cola tiene productos diferentes: Coca-cola, Fanta, Nordic, etc. porque son productos diferentes, podía llamar a la Fanta “Coca-Cola de Naranja”

(Más adelante)
-Como el ejemplo de antes (el de la Coca-Cola de Naranja)… bueno, quizás no era un ejemplo muy acertado.

-¡Lanzamiento del alumno!… digo… ¡del producto!

(A unos que estaban de palique cuchicheando)
-Estáis entretenidos por ahí… mira yo, pobre, que no tengo con quién entretenerme.

(Explicando el “just-in-time”)
-De tienda dicen a fábrica en tiempo real: ¡Eh fábrica, que se vende más la chaqueta amarilla de punto rojo!

-Un escaparate así de bien puesto… no lo coloca un chatolas cualquiera.

-¿Dónde va ese boli tan simpático que tenías de la capucha azul y el cosito verde? Porque yo le hiciera un comentario crítico no tenías por qué tirarlo ¿eh?

-Profe, el tutor nos dijo que estudiásemos 8 horas al día.
-Pues quien nunca lo hizo que no lo haga, puede acabar mal.

-Vosotros también… ¿y si pone “camión” ponéis “camión” en el balance? ¡Mátame camión! Y si pone finca.. ¿ponéis finca? Y carricoche… ¡o leiriña!

-La empresa se organiza por departamentos, como en el instituto: Geografía, Historia, Matemáticas… se reúnen cinco profesores y toman decisiones. En este instituto en Economía hay un solo profe. Yo soy el jefe de departamento: me reúno conmigo mismo, hablo conmigo mismo…

-¿Qué viene ahora? Dirección empresarial… bueno, ya podéis agarraros a las sillas. Y nos vamos de cabeza a una piscina muy interesante, y que nadie se duerma… que estamos en una piscina y se ahoga.

-Frederick Taylor… fijaos al paisano éste por lo que se le dio.

(Nos trae los exámenes corregidos, el día exacto que había prometido)
-Voy a dar las notas… fiel a mi palabra, que hasta me sorprendí a mí mismo.

-“Elementos patrimoniales” (dibuja una tabla)

-Se realizan movimientos -(gira con la tiza dentro de la tabla, realizando círculos uno encima de otro).-… anda mira… ¡una lavadora!

Y hasta aquí los comentarios de mi profesor de economía…. hasta que “vuelva” al instituto.
Ya os contaré…

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