Koaling, sueños y árboles con cabañas.

Carlos y yo nos dirigíamos a recoger uno de los coches que habíamos aparcado en el mirador desde el que nos lanzamos para hacer parapente, cuando veo:
A un chico sujetando unas cuerdas que colgaban de un árbol. De él colgada, parecía verse a una niña haciendo malabares entre las ramas.

Me llaman tanto la atención que paro el coche y les pregunto:
-¿Qué estáis haciendo? ¿Un tipo de deporte?  (se cree aquí la mona trepadora, que como acaba de hacer parapente, otros animales son de su condición igualmente).
-No, es que soy arboricultor y estoy probando unos nuevos sistemas.
-¿Arboqué?

El chico me empezó a explicar tan bien, tanto, y era tan interesante, que acabé apagando el coche… y empecé a escribir.

Al  parecer se dedicaba a podar árboles altos y palmeras, subiéndose a ellos mediante una especie de sistema de escalada “arboril”. También los decoraba,  rescataba nidos y gatos en peligro de suicidio, incendio o inundación. Vamos que el hombre hacía de todo, como los bomberos. ¡No! como los bomberos no, ¡mejor!, que dijo que los bomberos lo habían llamado alguna que otra vez para llegar a algún sitio al que sólo llegaba él.
-¡Mucho escribes! –me dice.
-¡Es que me estás dando ideas!
-Pues podéis subir al árbol si queréis.

Miré a mi amigo Carlos pero tenía que coger un autobús, así que le pedí una tarjeta al chico y quedé en contactarlo ¡la verdad es que escucharlo me estaba dando ideas! (Mis compañeros de clase no hacen más que alucinar, me da ideas hasta una goma de borrar).

Dejo a mi amigo en su coche y al dar vuelta por el mismo camino, me decido a parar a la altura del chico del árbol.
Dijiste que me podía subir, ¿verdad?
-Sí…

Entonces bajé del coche y hablé más detenidamente con él. Me explicó todo, los sistemas para subir, la seguridad, los arneses, poleas y demás.
Me coloca todo, arneses, cuerdas… Yo pensando en alto:
¿Pero en dónde me meto que hoy ya es la segunda vez que me ponen arneses?

Empiezo a subir siguiendo las indicaciones que me da. Una vez pillado el tranganillo es bien sencillo, la verdad.
-Jo, ¡qué guay! –exclamo. Aunque la verdad me daba más miedo aquello que el parapente, quizás por la idea de que allí, aunque fuesen 5 metros, chocaba contra el suelo, y en parapente, aunque te empieces a caer a mucha altura, el parapente va haciendo de paracaídas y vas amortiguando y bajas poco a poco despacito.

De todas formas daba miedo porque era la primera vez, pero con el sistema que despliega entre las ramas del árbol parece super seguro… menos cuando se pone en broma…
-Bueno Mariña -le dice a la niña- El próximo día tenemos que hacer otro nudo.
Y tú ya pensando:
-¿Qué nudo? ¿Por qué? ¿¿¿¿Lo has hecho mal????
Mira qué es fastidión, todo era por hacer rabiar. Igual que cuando me iba a bajar.
-¿Bueno y ahora como bajo?
-Pues fácil y sencillo, corto con la motosierra y ya está.
Ya me veis chillando, AAAAAAAH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
FENOMENAL, con estos sustos, entre parapente y escalada, me voy a dejar sorda a mí misma en menos de nada.
Al final, igual que al volar, da más susto ver que hacer.
-¿Llevas mucho tiempo haciendo esto Javier? –le pregunto.
-Pues trabajando con los árboles llevo 10 años, subiéndome a ellos, 5.
-¡Ya tienes experiencia entonces de caray!
-Sí, además me gusta, siempre trabajé en cosas relacionadas.
Entonces se mostró un lado de Javier super humano (que no digo que no pareciera humano antes, sólo que ahora me pareció incluso hasta espiritual). Me explicó su pasión por los árboles, las plantas, el cuidado, los tratamientos, los insectos, de que incluso éstos son necesarios. Me habló de los cuidados al podar, que intentaba no hacerle daño al árbol.  Coloca incluso un aro de goma para que no se desgaste la rama al rozar tú con la cuerda.

Entonces estando allí arriba, se me da por abrazar el árbol, ¡parecía una koala! Y me dijo que él también lo hacía, que sus compañeros lo veían raro y decían que estaba loco.
-También lo decían de Steve Jobs, y en cambio…

koaling-reducida

Le pegunté si había visto los árboles en el sur de Italia, yo allí abrazaba los árboles casi cada día cuando iba al trabajo, ¡eran tan grandes y tan bonitos! Tenían unos troncos tan anchos y unas ramas tan gruesas tan enrevesadas que no sabías si eran ramas que llegaban al suelo o raíces que subían a la copa, ¡como los de la peli de Avatar! Entonces Javier dijo que era su preferida, que la había visto no sé cuántas veces, al igual que yo. Y además su empresa se llama Jardines “Gaia”, término que significa Tierra y al que también se hace alusión en la peli…
Me pareció super curioso encontrar a alguien al que le gustase tan mágicamente la naturaleza.

Me vuelve a subir, esta vez con otro tipo de sistema.
Este parece más sencillo, cuando alcanzo una rama y me siento en ella le digo:
-Me recuerda a cuando era pequeña, me encantaba sentarme en el mandarino que teníamos. Javier, ¿tú crees que podrías hacer una cabaña en un árbol?
-Sí, eso está chupado
-¿En serio? Siempre soñé con tener una.
-Jo, qué bien se estaba allí arriba, me quedaría toda la vida. Igual no toda la vida, pero sí bastante tiempo. Además empezaba a atardecer…

Cuando bajé, le dije si me podía colocar las cuerdas en modo “columpio”, lo cual también me recordaba a la “pilincuerna” o columpio que me montaba mi madre del nisperero .
Entonces estaba allí balanceándome, el sol bajando, cuando le digo:
– ¡Tengo una idea! Javier, ¿sabes qué son los bloguers?
– Ehh… sí.
Pues los bloguers están teniendo mucho poder de influencia en las decisiones de los consumidores, lo estamos viendo en clase de marketing. Y yo quiero ser bloguer, me encanta escribir. Siempre me gustó, desde pequeña. Lo que pasa que desde que me fui al extranjero y empecé a enviar relatos a mi familia y amigos de mis vivencias, muchos me dicen que escribo bien, que haga un libro, un blog o algo. Entonces ahora que he decidido hacer mi página, quiero incluir una lista de emprendedores de Pontevedra. Pero para incluirte tendrías que ser el único aquí que realiza esto, porque quiero que “inviertan en innovación”. ¿Cómo podemos hacer?
– Pues no sé…
-…¿Tú qué otras aficiones tienes? -Le pregunto, y es que suelen tener éxito, los que unen aficiones (véase mi añorado restaurante Benihana, cuyo fundador unió los malabares y la cocina, porque le gustaba el circo y sus padres tenían un restaurante).
-Me gusta… el submarinismo, el montañismo, también soy monitor de tiempo libre con niños –prosigue Javier.
-Eso me gusta… puede servir.

Y en esto que salto:
-¡Oye! ¿qué te parece si yo te escribo un relato, lo pongo en mi blog, y tú me ayudas a mí promocionando mi página entre tus conocidos y amigos?
-Por mí, perfecto.
-Ok trato hecho, y poniéndome de pie (ya estaba a ras de suelo, pero seguía balanceándome sentada, colgada del arnés) le tiendo la mano.
Entonces él me responde:
-Lo que pasa que hacer tratos con guantes…
-¡Pues quítame este guante ya! –le digo.
Y me responde:
-Cuando bajes… la seguridad ante todo.
-Sí señor, eso me ha gustado y además, ¡qué bien te ha quedado! …¡Para mi blog!balanceando-reducida

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