Que tenga muy buen día

-Buenos días, ¿qué tal? -me dice el dueño del bar, mientras atiende a otro cliente, cuando entro a desayunar.


-Caray -pienso para mí. Había aprendido a saludar a cada cliente que entra en tu local o incluso que asoma la cabeza por la entrada…. pero trabajando en una tienda o en un hotel en recepción, ¡no en un bar a cada uno de los que entran al tiempo que atiendes la barra!


Escojo para sentarme un sitio tranquilo, un poco apartado. A pesar de ello, el atento dueño se fija:
-¿Está sucio? Me pregunta al verme pasarle una servilleta a la mesa.
-No ¡qué va! Sólo la estaba secando un poquito unas gotas que tenía.

Enseguida me viene a atender.  Como no lo pido, me pregunta si voy a tomar café (había pedido un zumo y churros).

Le digo que no… pero tras su pregunta del café enseguida te das cuenta de que te falta algo calentito… Decido entonces pedir un té.
Me recordó a una historia que leí una vez. Era sobre dos empresarios que tenían sendos bares en la misma  calle. Si llegabas al bar de uno de ellos y le preguntabas:

-¿Qué tal te va el negocio?

Te respondía:

-Buf, con esta crisis, fatal. Y aún por encima no hago más que pagar impuestos aquí y allá.

Si en cambio le preguntabas al otro:
-¿Qué tal el negocio?
Te decía:
-¡Pasa y siéntate! Tómate un cafecito y enseguida te cuento… ¿un croasán calentito?

Y al final acababas tomándote el croasan, el café y lo que te pusiera delante.

Estos dos son ejemplos de mentalidades que te encuentras día a día: los que se quejan de que no hay trabajo y ni lo buscan… y los que se dedican a ver lo positivio y sacar.el máximo partido a pesar de las circunstancias.

-¿Algo más, bonita? -me pregunta el dueño tras dejar zumo, té y churros en mi mesa.

¡Es que aún por encima te hace sentir bien! Y ya me diréis, añadir “bonita” qué trabajo costará…

Claro, eso es fácil decírtelo porque eres una niña mona -opinaréis. 
Pues no, me fijé en que lo decía por costumbre. Así que mira, si con una palabra le alegras a la gente el día…

Y a los señores les decía:

-Buenos días caballeros. ¿Algún churrito o croasán?
-No.
-¡Muy bien! -Añadía igualmente contento, sin hacer sentir mal al cliente.

Y cuando se iban:
-¡Que tengan muy buen día!

Además, ¿sabéis qué? Me recuerda a mis vecinos del taller, los del relato “Siempre riendo”, no solamente por la actitud ¡físicamente y con esa cara sonriente también!


¡Que tengáis muy buen día!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s