Voy a hacerle la cera al jardín

Hoy lo he pensado:
Voy a hacerle la cera al jardín. Y es que me he encontrado unas dificultades tremendas a la hora de cortar la hierba…
Aparte de estar un poco larga de más (ya ha pasado un mes desde la última vez) el terreno no está muy llano que digamos: ligeramente  inclinado,  superficie irregular,  piedrecitas, atrancos, ramitas de la viña y algún topo al que se le ha dado por construir su hogar. A veces incluso tengo que empujar el cortacésped con el pie para ayudarlo a avanzar. Y a cada poco tiempo debo vaciar el depósito donde almacena la hierba cortada porque es pequeñito, y muy fácilmente  se desencaja cuando inclino la máquina para esquivar las irregularidades del terreno (creo que voy a necesitar un cortacésped todoterreno). Y a todo esto, agarrando el cable. Porque este cortacésped es de cable.

Pero no sólo eso, después debo agacharme para no tropezar con la viña, que fue construida el siglo pasado seguro y no para alguien de la actualidad.

Llega mi madre…
-A ver que te voy a enseñar…

Mi madre tiene más experiencia,  dónde va a parar. Con un poco de xeito ella lo arregla todo. Ponerle “xeito” a las cosas es para ella el remedio universal.

Era mejor de pequeña, cuando teníamos un cochecito de estos que cortan la hierba y sólo hay que conducirlo. Recuerdo que una vez casi me caigo de él. Y es que iba cortando la hierba por el límite entre la finca y el camino, por donde se empezaba a empinar… La que se empezaba a inclinar, pero lateralmente, era yo, que casi acabo debajo del cacharro.

Ahora ya no tenemos ese armatoste, es muy caro de reparar.  Así que desde que ya no está mi padre con nosotras se ocupa de la hierba de la finca el caballo del vecino (o sea, su animal), pero de la del jardín nos ocupamos nosotras.

Total, que veo a mi madre igual. A vueltas locas con la máquina de cortar  (se llama cortacésped acabo de recordar, completaré con dicho término al revisar).

Y pienso: Bueno, tiene algo más de soltura. Pero menuda dificultad…
-Mamá, ¿no habrá algo más sencillo que podamos organizar? No sé… plantar hierba sintética…  ¡o hacerle la cera en vez de cortar! Sin duda los cañotos tardarían más en volver a germinar…
En fin, después de este breve descanso escribiendo me vuelvo al ruedo. Al ruedo, escenario o arena… que a saber cómo va a acabar…

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Nada, después de este segundo intento sigo pensando lo mismo que en el título.
No os había confesado que aproveché para probar un experimento para ponerme morena. Mientras estás al sol echarte cocacola. Pues qué sucede, en este segundo asalto he quitado el contenedor del cortacésped para no tener que vaciarlo cada medio minuto, con lo cual me van las hierbas cortadas disparadas a toda velocidad hacia las piernas, y claro, con dicha bebida encima en la piel se me quedan pegadas, y si me encuentro una casa de topo… se levanta toda la tierra. Vamos que con las piernas verdes y la cara empolvada no me hace falta cocacola para estar morena…
Lo que os decía: La próxima vez que haga la cera… que se agarre el jardín porque no será a mis piernas…

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